El final de las vacaciones y el regreso a la rutina escolar puede resultar un momento difícil para muchos niños. Es habitual que aparezcan tristeza, apatía o resistencia a volver a clase. Acompañarlos emocionalmente en este proceso es clave para que afronten la transición con seguridad y motivación.
1.1. Validar sus Emociones
Es importante no minimizar lo que sienten los niños. Frases como «Es normal que te sientas triste» o «Yo también echo de menos las vacaciones» ayudan a los pequeños a entender que sus emociones son válidas y compartidas.
1.2. Prepararse Juntos para la Vuelta
Involucrar a los niños en la preparación de la vuelta a la rutina, como elegir material escolar o planear juntos el primer día, genera entusiasmo y les da un sentido de control. También es útil anticipar lo que ocurrirá durante la primera semana para reducir la ansiedad.
1.3. Retomar Hábitos de Forma Gradual
Volver a los horarios de sueño, comidas y actividades debe hacerse de manera gradual. Empezar unos días antes del regreso oficial puede facilitar la adaptación y evitar el choque brusco con la rutina.
1.4. Ofrecer Espacios para Conversar
Crear momentos de conversación abierta donde los niños puedan expresar lo que sienten es fundamental. Puede hacerse durante la cena, antes de dormir o a través del juego. Escucharlos sin juzgar y con atención refuerza la confianza y la seguridad emocional.
1.5. Destacar lo Positivo del Regreso
Recordarles a los niños lo que les gusta de la escuela (ver a sus amigos, aprender cosas nuevas, jugar en el recreo) ayuda a equilibrar su visión y a generar motivación. También se pueden proponer metas o retos pequeños para hacer del regreso un nuevo comienzo.

